miércoles, 8 de abril de 2009

Asturias

Y ya tenemos aquí la tan anhelada Semana Santa, y no por motivos religiosos precisamente. Estos días pienso entregarme a todas esas cosas que la Madre Iglesia nos prohibe, a pesar de hacernos tan felices...
El año pasado durante estas vacaciones estuve en Asturias. Si tuviera que hacer una lista de lo más memorable diría:
- El viento, la lluvia y el frío cortante, que le daban a la playa de San Lorenzo un aire condenadamente romántico, con esa imagen tan evocadora de A Coruña. Estar en casa sin estar en casa.
- La estatua de Chillida en plena noche.
- Los lagos de Covagonda (y su vertiginosa subida en la que alcancé nuevas cotas de histerismo).
- El hotel del suelo ardiente.
- Aquella inesperada y divertidísima cena con parientes que no eran los propios.
- Gijón de noche.
- Oviedo nublado.
- Los 5,25 o "me ven cara de turista".
-La carretera en obras con cierta representante de la Semana Santa ferrolana persiguiéndonos a través de la radio, como una llamada para que volviéramos.
- Y aquel bar de Lugo en el que desentonabais, (chicos sois demasiado ZARA).
Este año me quedo en casa, pero el espíritu es el mismo.
 
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