lunes, 30 de marzo de 2009

Desayuno

A veces una acaba haciendo turismo en su propia ciudad.
El sábado por la mañana (inusualmente temprano para lo que yo soy) fuimos a desayunar a Bonilla, una de esas churrerías que lleva toda la vida en Ferrol pero a la que nunca le había hecho mucho caso.
Es de esos sitios que mantiene la misma decoración desde hace 40 años, con paredes de pintura descolorida y un peculiar cartel presidiendo la barra que dice "Cerramos a las 10". Esto le da un aire entre cutre y vintage que le confiere un encanto especial.
Nos metimos en el reservado de fumadores. Sólo había con nosotros otras dos personas que susurraban entre ellas. El ambiente era silencioso, quieto, y por la ventana entraba esa luz mañanera suave y mortecina del sol después de la lluvia.
El sitio tiene un aire romántico e íntimo que parece trasladarte en el espacio y en el tiempo. Era como si estuviéramos en un café de Amsterdam en los años 40. Si hubiera sido real no hubiera sido tan bueno.
Me sentí alejada del mundo. Es fascinante en lo que se puede convertir un desayuno contigo. Y sólo a 10 minutos de casa.

No hay comentarios:

 
[Valid Atom 1.0]