Los concursos de hijos son esas competiciones que empiezan en el minuto 1 de nacimiento del retoño. Están protagonizadas por ciertos grupos de madres que deciden dedicar sus existencias a rivalizar para comprobar quién tiene el mejor vástago.
Las comparaciones comienzan cuando las pobres criaturas son sólo bebés. Las madres comienzan a pavonearse sobre qué niño come mejor,da menos lata por las noches, es más tranquilo... Luego esto se traslada al colegio, haciendo superficiales y odiosas observaciones sobre "lo bien que va mi niño en el colegio y lo tonto que es el hijo de fulanita" (el cual quizá no haya cumplido ni los 10 años). Posteriormente esto se traslada al instituto, cuando unos se encaminan hacia la educación universitaria y otros no, causa ésta de gran cuchicheo dentro de la competición materna (y paterna). No digamos si encima el adolescente nos ha salido rebelde, con lo que las madres se aferran a la idea de la suerte que han tenido con su descendencia porque "mira lo malo que es el hijo de la vecina".
Y finalmente llegamos a la edad adulta, en la que la pugna gira en torno a ver qué hijo tiene el mejor trabajo, el mejor sueldo, el mejor marido (o mujer), el mejor coche o la mejor hipoteca.
Así, se convierten en el pan de nuestro de cada día conversaciones del tipo:
- Madre: ¿Sabes que Juanito gana tropecientos mil euros al mes?
- Hijo/hija: Sí, mamá, pero Juanito es Ingeniero....
- Madre: ¿Y sabes que Pepito gana tropecientos mil euros X 2 al mes?
- Hijo/hija: Si, mamá, pero Pepito trabaja por las noches manipulando productos tóxicos...
- Madre: Ya, pero...
Y así hasta la extenuación este bucle sin fin de comparaciones absurdas.
Enlazando con el tema de ayer, os diré que cuando sea madre espero que mis charlas con mis amigas no tengan como monotema los fracasos y/o logros de mis hijos. Es algo realmente vacío, cansino y que no conduce a ningún lado más que a la frustración.

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2 comentarios:
Uy, esta obsesión me hace pensar que tú eres la que te has fijado en tu reloj biológico... dos días hablando de niños, siendo como tú eres... jajaja
No, por Dios, quita. Lo que pasa es que llevo una semana un poco rara...
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