miércoles, 18 de febrero de 2009

Conejos

Las colas del supermercado son para mí ese gran sitio donde una puede analizar la conducta humana mientras espera a ser atendida por una cajera malhumorada.
Sábado, 13:00 horas, cola de la carnicería. Dorothy espera pacientemente su turno. A su lado cacarean un grupo de señoras que nunca más volverán a cumplir los 50. De pronto una de ellas cae en la cuenta de que hay oferta de conejo (a 3,95 euros para ser exactos). Empieza el festival del humor. Torrente de chistes picarones entre las señoras y el carnicero de nombre Manolo. El calado intelectual es del tipo:
- Señora A: Manolo, ¿te quedan conejos? (nótese el jocoso doble sentido)
- Manolo: Huy, sí, y en el monte más...
Carcajada general.
Pasados unos minutos de alegre fiesta conejil...
- Señora A: Pero Manolo, llevo mucho tiempo esperando, ¿para cuando yo llegue habrá conejos?
- Manolo: No sé, a lo mejor se han escapado todos...-dice dirigiéndose al grupo que allí se congregaba.
Y la fiesta, digna de españolada de los 70, continúa.
Partimos de la base de que los chistes sobre conejos y anatomía femenina nunca me han hecho gracia pero lo peor del asunto es que no es la primera vez que asisto atónita a espectáculos de este tipo, en los que señoras de cierta de edad van a hacer chistes sexuales con el carnicero, el zapatero, el camarero o el que se tercie.
No sé, quizá yo tenga muy poco sentido del humor o demasiado del ridículo.
Es posible que esta decadencia sea normal con el paso de los años, pero no puedo evitar pensar que a estas señoras su marido les da muy poco sexo (y amor) en casa y por tanto no les queda otra que desahogarse patéticamente con el sufrido empleado que está haciendo su trabajo. Lo triste es que pensarán que son muy graciosas, si no no se explica.
Quiero pensar que estas mujeres no eran así a los 25 ni a los 35. Quiero pensar que en su juventud las amaron. Quiero pensar que yo no acabaré así. Quiero pensar que Tú no acabarás así...

4 comentarios:

ReadOnly dijo...

Sí, pero me he quedado sin saber si al final quedaban conejos cuando les tocó el turno a las señoras.

ReadOnly dijo...

Sólo hay que meterse en el Youtube a ver cachos de comedias setenteras u ochenteras para comprobar cómo va cambiando el humor a lo largo de los años.

Mis abuelos también tienen un humor bastante pasaete y mis padres sólo un poco (pasaete).

Independientemente de que te hagan gracia las bromas sobre los conejos, puede que cuando tengas 50ypico hagas las mismas bromas que haces ahora, pero quizá a los veinteañeros de ese día les parezcan un poco... que ni fu ni fa, vamos.

Anónimo dijo...

Sí, puede ser que cuando yo tenga 50 a mis hijos les parezcan patéticas mis bromas (y mi música, mi ropa y en definitiva todo lo de hoy en día).
De todas formas, más que por el tema del humor, yo me refería a que parece que llegada a cierta edad la gente parece estar muy falta de cariño, porque, repito, hay bromas que no me parecen normales con el carnicero...
Un saludo!

An. dijo...

Ay, las conversaciones del mundo viejuno... yo a veces me quedo sorprendida con su nivel de ordinariez. Y yo, sin embargo, quiero creer que esas mujeres ya eran las típicas 'risillas' adolescentes; me niego a pensar que yo, tan seria y formal (ja-ja) acabaré siendo así dentro de otros 25años.
No, no y no! :P

 
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