lunes, 31 de mayo de 2010

After the wedding

La boda bien, gracias. Excursiones por Madrid en coche, fotos, lagrimillas de emoción y cena en La Pesquera, con visita incluida de Juanito El Golosina (sí, el mismo compañero de juergas de las finadas Lola Flores y Carmina Ordóñez).
Las bodas tienen ese aire entre romántico y hortera. Romántico porque siempre es bonito ver a una pareja que decide unirse para siempre (al menos esa es la intención inicial). Hortera porque hay cosas que nunca fallan, como la espada a la hora de la tarta (y el consabido numerito de la catana), los novios entrelazando los brazos para beber el cava o la música a cargo de Paquito El Chocolatero y King África. Que no digo yo que el dj me tuviera que hacer una session a lo Ibiza pero tampoco retrotraerme a las fiestas del pueblo.
En fin, lo que es una boda, vamos.
Lo mejor: La frase del novio al terminar la fiesta (a eso de las tres de la mañana), refiriéndose a lo cansado que había sido todo el acontecimiento:
- Novio: Yo no pensaba que casarse fuera así.
- Invitado: ¿Y qué te pensabas que era?
- Novio: Pues, decir el sí quiero, ponerse los anillos y a la cama.
Di que sí. Tanto boato social al final se reduce a lo de toda la vida. Ojalá dentro de 20 años este chico siga sintiendo la misma pasión por su mujer.

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