miércoles, 4 de noviembre de 2009

Deathbook

Facebook desde la tumba

Y esta cosa tan macabra es lo último en Redes Sociales. La idea es que te abres una cuenta y,en el momento de tu muerte, la persona a la que le hayas encomendado el encargo, notifica sobre tu fallecimiento a la web. En ese momento el Sistema comienza a enviar a tus contactos mensajes, vídeos, comentarios y todo aquello que tú hayas establecido. Hasta tal punto llega la automatización que puedes enviar todos los años una felicitación a tus hijos acompañándola de consejos para la vida ( paradójico).
Esta idea me fascina tanto como me horroriza. Puede resultar igual de lúgubre que de poética. El invento consigue cumplir el anhelo de todo ser humano: Sobrevivir a si mismo, que su recuerdo perdure más allá de la muerte, por muy insignificante que haya sido su existencia. De esta forma, nuestra presencia se eternizará a través del tiempo gracias a la tecnología. Esto quizá sirva para encontrar un sentido a la vida ( y a su final) pero ¿hasta qué punto es positivo para aquellos contactos a los que martillearemos desde el más allá?, ¿es justo que a nuestra pareja le demos la brasa para el resto de la eternidad?, ¿estaremos impidiendo su felicidad?, ¿estaremos actuando a modo de sombra, atormentando a sus nuevas relaciones tipo Rebeca?, ¿y qué hay de nuestros hijos?, ¿tendrán que seguir nuestros consejos sine die aunque ya no estemos aquí para observar su evolución? En el fondo me parece una forma de no dejar a los nuestros continuar con sus vidas tras nuestro paso. La muerte es algo doloroso pero parte de ella consiste en asumir la pérdida. Es algo inherente al proceso de maduración y de aceptación del mundo, con lo bueno y lo malo. Pero claro, a veces olvido que vivimos en la sociedad del NO al dolor, por muy necesario que sea. Puede que esto no sea más que otra forma inútil de esquivar a la Naturaleza.
Hoy por hoy no creo que me una al invento pero tampoco puedo prometer que no lo haré. Al fin y al cabo yo era de las que hace un par de años ni tenía interés por el Facebook...

4 comentarios:

ace76 dijo...

Pues sí, en esta sociedad la muerte se está convirtiendo en un tema tabú. De hecho, por lo que veo en amigos de mi edad que se han visto afectados por alguna muerte cercana, creo que estamos muy poco preparados para asumirla con naturalidad.

Aunque he de decir que siempre me he preguntado que pasará con mi pérfil, mi blog y mi mail cuando ya no esté aquí. Tendría que dejarle la contraseña a alguien de confienza, por si acaso.

dorothy dijo...

Es verdad, cuando ya no estemos aquí, ¿qué pasará con nuestra vida 2.0? Porque hay mucha...

Anónimo dijo...

De alguna manera, además, esto de las "relaciones cibernéticas" [gente de la que solamente tienes noticias vía internet], hace que cualquier podamos "perder" a alguien "apreciado" y ni enterarnos.
¿O quizás la mera desaparición del medio es una muerte virtual, de la que sí es posible resucitar tal cual?

dorothy dijo...

Cuando un blogger se va es un fastidio, sobre todo si era interesante lo que contaba. Pero lo bueno es que el blogger puede "resucitar" como tú dices y los demás lo aceptamos tal cual.

 
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