24 Hour Party People (Michael Winterbottom) es de esa clase de películas que te fascinan desde el mismo comienzo. Nos cuenta la historia real de Tony Wilson, un periodista que en los años setenta funda en Manchester su propia discográfica, seguida de una sala de conciertos (La Hacienda) que se acabará convirtiendo en referente cultural de la época, ya que de ahí salen grupos tan míticos como Joy Division, New Order o The Happy Mondays.
Así, lo que en un principio era una ciudad industrial carente de cualquier atractivo y sumida en una profunda crisis económica ( ¿nos suena de algo?) se convierte en el caldo de cultivo perfecto para la creatividad y las ganas de divertirse.
Así, lo que en un principio era una ciudad industrial carente de cualquier atractivo y sumida en una profunda crisis económica ( ¿nos suena de algo?) se convierte en el caldo de cultivo perfecto para la creatividad y las ganas de divertirse.
La película es el recorrido por la explosión musical de una ciudad y de la evolución de un club nocturno desde sala indie a precusora de raves. También es el ascenso y caída de un grupo de personas que se embarcan en una fiesta permanente de sexo, drogas y sonido postpunk, estirando el concepto "juventud" hasta límites insospechados.
Tony Wilson alcanza es más rotundo de los éxitos profesionales pero su vida personal acaba resentida, aunque esto se trata de forma muy tangencial ya que el periodista quiere trazar la crónica de una época, su época , sin sentimentalismos.
Los principios artísticos del protagonista, la libertad que otorga a sus bandas y sus propios excesos le conducen directamente al fin de la fiesta, que termina un amanecer en la azotea de un edificio de Manchester, con la nostalgia de tiempos pasados y la satisfacción de haber hecho historia.
Quien se embarque en este viaje por el Manchester de los 70, 80 y 90 encontrará una recreación frenética, divertida, con diálogos memorables, mucha música y metáforas de una época como el repentino suicidio de Ian Curtis (cantante de Joy Division), que a los 23 años decidió que ya había vivido suficiente.
Para terminar un poco de este grupo y una de sus canciones más conocidas: Love will tears us apart.
Quien se embarque en este viaje por el Manchester de los 70, 80 y 90 encontrará una recreación frenética, divertida, con diálogos memorables, mucha música y metáforas de una época como el repentino suicidio de Ian Curtis (cantante de Joy Division), que a los 23 años decidió que ya había vivido suficiente.
Para terminar un poco de este grupo y una de sus canciones más conocidas: Love will tears us apart.

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1 comentario:
Una de las mejores rock-movies que se han hecho y que relata casi mejor a Ian Curtis que "Control", pese a que ésta última sea toda la pelicula dedicada a él (también está bien Control, por cierto)
Saludos!
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