miércoles, 29 de abril de 2009

Lacoru

Sí lo reconozco, lenta y silenciosamente A Coruña es una ciudad que me ha acabado enamorando. Y aunque cuando estoy allí me quejo ( y mucho) realmente me cuesta vivir sin ella. Es algo que te atrapa sutilmente, sin que te des cuenta.
Me gustan sus calles, sus paseos por Riazor, el mar, el sol, el optimismo que te invade cuando te dejas perder, su gente, el anonimato, ese aire de Madrid concentrado, la plaza de Lugo, la FNAC (pequeña pero fascinante), el café al cruzar la calle, las comidas en La Bottega, Matogrande, la callle San Andrés de día (y de noche), aquel sitio donde venden cuadros, sus tiendas, sus museos, sus discotecas, sus bares...
Ciertas visiones son de lo más bello que existe.
Hay quien me dice que no soy de aquí. Es un poco cierto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi conocimiento de Coruña es bastante superficial, como de toda Galicia, y sin embargo es una ciudad que me enamoró; quizás por contraste con las mías, con las que conozco mejor. Y volveré, en cuanto pueda.

Raúl Salgado dijo...

PIJA. Y me quedo corto: bonitos locales, su paisaje... qué melancólica te veo!

 
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