
Más que lavado de imagen, el episodio que Jaque Segela (amigo personal de Sarkozy y de profesión publicista, oh casualidad) acaba de publicar en el que relata el primer encuentro entre el presidente y Carla Bruni, me suena a creación de marca ( mirar aquí).
Si Sarko fuera un slogan sería algo así como:
Sarkozy, me amarás antes de los postres.
Resulta que ahora pretenden presentarnos al presidente galo como un adalid del romanticismo, una amante de los que ya no quedan, un hombre que morirá por ti nada más verte, que te atrapa con su mirada, te envuelve con sus palabras, te promete amor eterno antes de terminar esta cena, un osado que te propondrá besos en público y quién sabe qué cosas en privado.
Y yo, que soy de las que cree en ese tipo de amores en los que no importa que el mundo se esté desmoronando afuera mientras estemos juntos, no consigo comulgar con esta imagen que intentan vendernos, de la misma forma que tampoco me creía aquellos gestos heroicos en los que Sarkozy se plantaba con su avión en algún país africano para salvar a franceses en apuros...
Que no me olvido de las opiniones de este señor cuando en las revueltas de París llamó chusma a los manifestantes.
PD: Mañana es 14 de febrero. Felicidades a los que estáis enamorados, correspondidos, no correspondidos, en silencio, a gritos, a los singles que queréis dejar de serlo y a los que no porque así vivís muy bien. A todos

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