¿Quién ha inventado estas normas?. Con estas palabras Kate Winslet consigue resumir en un momento de la película toda la filosofía que encierra esta interesante reflexión sobre el mundo en el que vivimos.
Kate Winslet y Leonardo Di Caprio vuelven a reunirse tras la (sobrevaloradísima) Titanic, esta vez siendo mucho más maduros y creíbles. Interpretan a un matrimonio que vive instalado en la rutina de los barrios residenciales. Poseen todo aquello que según nuestra sociedad resulta imprescindible para ser feliz, a saber: un matrimonio, hijos, una casa en propiedad, un coche y un trabajo que, a pesar de resultar tedioso, proporciona el sustento económico necesario para continuar adelante con la farsa.
Sin embargo, en esa búsqueda de la acomodación a las normas, ambos olvidan sus sueños de juventud lo que les lleva a una profunda infelicidad y vacío existencial. El matrimonio vive por inercia mintiéndose mutuamente, hasta que un día el personaje de Kate Winslet despierta repentinamente del letargo y le propone a su marido trasladarse a París en busca de la vida que siempre habían deseado. La idea en principio les llena de ilusión, actuando como catalizador, haciendo que recuperen la ilusión y se vuelvan a descubrir como pareja. El problema surge cuando comunican al resto del mundo sus planes ya que se encuentran con la sutil oposición de aquellos que, por miedo, no han sido capaces de tomar tan arriesgadas decisiones. Entra en juego la envidia y la frustración de los que rodean al matrimonio y el entorno comienza a acusarles de inmaduros, ilusos, irresponsables... Paradójicamente sólo les apoya el loco oficial, es decir, un matemático recién salido del manicomio que resulta el único capaz de expresar la verdad ante tal mentira colectiva, sostenida y retroalimentada.
En definitiva, la película nos habla sin tapujos de cómo nos dejamos atrapar por las convenciones sociales, de cómo vamos creando nuestra propia trampa en busca de la aceptación, enredándonos con cientos de responsabilidades absurdas que realmente no nos proporcionan ningún tipo de bienestar. Esto nos lleva a la desconexión y a la amargura por el miedo al cambio, al fracaso y al rechazo. La película es espejo de lo cruel que es el mundo con aquellos que no se conforman con lo que presuntamente hay que hacer.
Quien ha inventado estas normas, cualquiera de nosotros se habrá preguntado muchas veces quien fue el primero que dijo lo que está bien y lo que está mal, lo que nos tiene que dar la felicidad y el porqué del castigo que reciben aquellos que se salen de lo establecido.
Kate Winslet interpreta el papel de su vida. Intensa, dramática, madura y muy seductora. Quizá se abuse del componente de desequilibio en su actuación pero merece el Óscar.
Nota: 7,5
Otra opinión en el blog de Raúl.

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3 comentarios:
A mí me gustó mucho la película. Pero no me había dado cuenta de la frase que destacas, la de las normas, y eso que es la clave de la película... Me ha gustado tu crítica!
A mí me pareció que la peli refleja muy bien el mundo actual y lo envidiosa que puede llegar a ser la gente.
Yo me hubiera divorciado de Leonardo Dicaprio, por cobarde!
hola, ante todo un gusto, también ví la pelicula y coincido contigo en tu apreciación, yo creo que leonardo actúo bien en el papel que le tocó interpretar, el libro como la pelicula es una metafora de la vida, al final siempre estamos en el status quo , nos conformamos con una u otra cosa, los que salen de eso son llamados locos o rebeldes por el sistema y la gentes comuń suele apartarlos, son los llamados "locos", ¿cuando se jodió el mundo?
un abrazo!
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