Ya sabemos que las películas con más nominaciones (y a veces premios) en los Oscar no tienen que ser necesariamente las mejores del año. Creo que El curioso caso de Benjamin Button es un claro ejemplo, y sí en este caso parece que voy a contracorriente porque la mayor parte de la crítica la ha saludado como una joya, a pesar de que a mí no me haya convencido.
Benjamin Button (Brad Pitt) nace siendo un anciano y se va rejuveneciendo con el paso de los años. Aunque bien es cierto que su evolución es contraria a la de la de la naturaleza, no deja de pasar por las etapas de cualquier ser humano, es decir, la indefensión de los inicios de la vida, la plenitud de la juventud y la decadencia del final del camino (acompañada de nuevo por la indefensión).
La trama (de duración excesiva bajo mi punto de vista) se divide en dos partes:
La primera es como un interminable (y a veces un poco soporífero) preámbulo de la segunda, punto álgido de la historia, cuando Benjamin Button, llegado a la mitad de su vida y por tanto a su esplendor físico, inicia (tras varios encuentros y desencuentros) una relación con la que será la mujer más importante de su vida (inconmensurable Cate Blanchet). Aquí, entre escenas propias de un spot de perfume y estampas de felicidad total, se nos va mostrando este amor que transcurre en la efusividad y madurez de una pareja joven que en los años 60 opta por vivir en un apacible dúplex sin salir de un colchón situado frente a una tele, la cual arroja imágenes de los Beatles y de los inicios de la carrera espacial. Todo es ideal hasta que un acontecimiento parece marcar trágicamente el devenir de los protagonistas hasta llevarles al desenlace final, que por otra parte ambos saben inevitable.
Tengo que decir que esta parte es la única que consiguió despertar en mí sentimientos y alguna emoción.
La película posee una gran calidad técnica (fotografía, vestuario, ambientación) pero le sobra gran parte del metraje. No llegué a entender el porqué del larguísimo preámbulo que antes os describía ya que lo realmente interesante es la historia de amor de tintes trágicos. Lo demás parecen accesorios innecesarios de los que, si se hubiera prescindido, se hubiera ganado en fuerza y profundidad (no me conmovió el paso de Button por el remolcador o su aventura con Tilda Swinton).
Tanta vocación de obra maestra tiene este trabajo de David Fincher que en ocasiones traspasa la fina línea que va de lo sublime a lo ridículo, especialmente en el tramo final, cuando nuestro protagonista es niño y asistimos a la peculiar relación que establece con Cate Blanchet.
Lo dicho, vemos la decadencia de una existencia, con todas las trágicas consecuencias que ello conlleva.
Nota final: 6
Otra opinión en el blog de Raúl (por cierto, el día de hoy será recordado en la historia de esta sección como aquel en el que ¡por fin! estuvimos en serio desacuerdo sobre una película).

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3 comentarios:
Jajaja, ni que fuera la primera vez... Últimamente, estás muy tacaña con los puntos, te cuesta puntuar alto.
Vale, no es la primera vez que estamos un poco en desacuerdo pero es que esta vez es diferente. A tí pareció gustarte mucho la peli y a mí me pareció un coñazo.
Yo no la he visto, pero a mí Tilda Swinton me pone.
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