
No es que sea yo aficionada a creerme toda la rumorologia televisiva pero ayer escuche una hipotesis que, si fuera verdad, me pareceria digno de la proclamacion inmediata de la III Republica:
Alguien apunto la posibilidad de que la Infanta Elena y Jaime de Marichalar esten pensando en pedir el divorcio. Esto me parece de lo mas razonable ya que la formula con la que justificaron en un principio su separacion (aquello del cese temporal de la convivencia) me parecia un insulto a la inteligencia del pueblo llano. Sin embargo, tambien se esta sugiriendo la posibilidad de que puedan pedir la anulacion matrimonial. Si a esta gente le queda un poco de sentido comun, espero que no soliciten la anulacion si no quieren que nos entre el furor cortacabezas cual franceses en 1789 (el 14 de julio nos queda muy cerca en el recuerdo) Seria una autentica desfachatez que pretendieran borrar su matrimonio con alguna peregrina excusa de las que habitualmente la Iglesia acepta en el caso de los millonarios, por ejemplo:
- Queremos la anulacion porque eramos muy inmaduros...
- Es que no sabiamos lo que haciamos...Estabamos ofuscados
¿Me van a decir a mi, pobre ciudadana, que eran inmaduros o estaban ofuscados cuando tuvimos que soportar durante largos meses que nos dieran la lata con la boda real? En aquel momento ambos parecian muy ilusionados y convencidos. Estoy dispuesta a acudir a declarar al tribunal eclesiastico para alegar que los millones de pesetas que se gastaron, los carisimos regalos y los insufribles videos de la pareja son prueba mas que suficiente para demostrar que se casaron a sabiendas de lo que hacian.
Tener que soportar bodas/nacimientos/comuniones reales durante meses para que luego nos digan que no, que aquello no valia me parece una tomadura de pelo. Viene a demostrar que las reglas funcionan para nosotros pero no para la familia real.
¡No a la anulacion matrimonial! Siento mucho que en el futuro los Duques de Lugo se tengan que casar, oh pobre de ellos, en un humilde juzgado sin el glamour de Carolina de Monaco ni la ebriedad de su marido.

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3 comentarios:
No deja de ser la enésima mentira, pero no de la Familia Real, sino de la Iglesia. Allá ellos. Si se quieren volver a casar por la Iglesia, no seré yo el que lo impida. Son dos ciudadanos más, pese a su condición y su capacidad económica. Mismos derechos para todos. No creo que sea motivo para la República. ¿Dónde pone en la Constitución que no se pueden divorciar o anular su enlace?
Vale, puede que la culpa de todo este en la propia Iglesia que permite anular matrimonios como si estos no hubieran existido nunca. Pero mas alla de eso esta la responsabilidad y sentido de la decencia de cada uno. Cualquier motivo que alegue esta pareja para anular su enlace sera del todo absurdo ya que todos sabemos que se casaron con los mayores fastos porque estaban convencidos y sabian lo que hacian.
Sigo diciendo que me pareceria una verguenza el que anularan su matrimonio.
Ya, pero cometer algo vergonzoso o indecente que se ciñe al ámbito personal no me compete. Partiendo de la base de que la Infanta Elena ni tan siquiera reina, llegar a tal acto no la incapacita para ejercer sus funciones. Puede que hiciese con eso algo lamentable, pero otra cosa será su profesionalidad como miembro de la Familia Real. Una cosa es lo personal y otra lo profesional.
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