Esta frase tan frívola me sirve para reflexionar sobre la situación económica que estamos viviendo. Decía mi amigo Raúl que en cuanto pasara el furor de la Eurocopa volveríamos a la realidad de los malos augurios económicos y así ha sido. En los últimos días no hacemos más que escuchar lo malo que es el presente y lo catastrófico que será el futuro y yo me pregunto cómo es que hemos llegado a esta situación cuando hace apenas un año todo era alegría macroeconómica ( fantásticas ventas de coches y pisos, creación masiva de empleo, cifras record de concesión de créditos)Y , de pronto un buen día, cual princesa de cuento, despertamos de nuestro idílico sueño y nos encontramos con paro, inflacción, cierre de empresas... Creo que desde el principio todo se ha tratado de un paraiso artificial creado con la imagen distorsionada que se ve a través de las burbujas (inmobiliarias, crediticias...) Está claro que ni nuestra economía ni la de Europa en general tienen unas bases sólidas y su crecimiento se ha basado en la especulación. Si no no se entiende que hayamos podido caer tan rápido en los abismos de la crisis.
Lo peor es que los verdaderos responsables no entonarán el mea culpa, empezando por los bancos que antaño daban créditos al primero que entraba por la puerta y ahora dicen con toda la desfachatez que se ha acabado la época del Café par Todos (como si a ellos les hubiéramos robado el café)

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1 comentario:
Si es que siempre fui un buen adivino... Aunque el acontecimiento fuese histórico, aquí la fama no dura (ni ha durado esta vez) cinco días. Pese a que algunos medios, por la falta de noticias en verano, rellenen con las vacaciones de Reina, los fichajes de los demás y otras chorradas.
Y lo de la crisis, hombre, los pisos y los coches ya iban algo mal, pero la política de concesiones no dejaba ver el bosque. Ahora el Gobierno ha despertado.
Créditos: siempre nos ha gustado endeudarnos para tener el caprichito de turno, aunque estemos sin un duro.
¿Empleo? Ya quisiera yo creerme todos esos puestos indefinidos de los que habla ZP.
Sí que hay especulación. Por ejemplo, en el cierre de empresas del que hablas, porque tiran más hacia mantener los pocos beneficios que tengan que porque padezcan crisis.
Vaya, despidos masivos porque me lo pide el cuerpo y no por necesidad. Y aquí no pasa nada.
Los bancos, por último, no tuvieron decencia ni el día que abrieron.
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