Ayer fui a echar gasolina. No me quedaba más remedio porque si no difícil lo hubiera tenido hoy para venir a trabajar. Entre el calor, la espera, el cansancio y el ambiente de locura colectiva me estaban dando ganas de coger una escopeta y liarme a tiros cual Michael Douglas en Un día de furia (esta reflexión no es mía sino de mi amiga Marta http://lacolis.blogspot.com) Bromas a parte esto es una especie de paranoia en cadena. La gente se está abasteciendo de gasolina y comida como si fuera a venir la guerra nuclear. No creo que el desabastecimiento vaya a llegar al punto de Cuba. Si me equivoco se verá en pocos días.
Estoy de acuerdo con las reivindicaciones de los transportistas ya que el combustible les sale tan caro que en ocasiones les cuesta dinero trabajar. Sin embargo, cabe recordar que el mismo problema lo tenemos todos los curritos que por diversas razones tenemos que coger el coche para trabajar, con la salvedad de que nosotros no nos podemos poner en huelga.
No sé cuando parará esta escalada del petróleo. Ya hemos superado la barrera psicológica de los 100 dólares y sigue subiendo. Nuestra dependencia del crudo es brutal, no se atisban energías sustitutivas, los transportes públicos en muchos sitios no funcionan como debieran y nos sigue encantando no compartir el coche (todos en solitario en nuestros ataúdes rodantes)
Y luego está el infantilismo de echar la culpa de la subida de la gasolina al Gobierno. Es cierto que el Ejecutivo tiene que aportar soluciones pero este es un problema del que no es culpable ya que la crisis es mundial y hay que buscarla en los especuladores de Wall Street o los productores de la OPEP. Mientras, los transportistas reclaman fijar una tarifa mínima de servicio. ¿Dónde fue a parar la libre competencia?Si los transportistas son empresarios autónomos, tendrán que actuar como tal e ir más allá de la simple subvención o imposición tarifaria.

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2 comentarios:
Toda la razón... y lo del infantilismo me parece brillante :)
Es que somos tan manipulables... yo ayer aluciné en el súper, te lo juro...
juro que cualquier dia de estos, o me sale un bulto de ira en el cuello como a Homer Simpson o tengo un dia de furia de esos, jejejeje
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