
Tras la sobredosis producida por la interminable sucesión de modelitos y pijeríos varios, una sólo puede llegar a la conclusión de que la película de Sexo en Nueva York sobraba y le hace flaco favor a su original televisivo.
La serie conseguía encerrar pequeñas verdades sobre el amor en capítulos que apenas llegaban a los 30 minutos. Sin embargo, aquí en más de dos horas lo único que recibimos es una especie de comedia romántica con exceso de pastel y de frases a medio camino entre la ñoñería más sonrojante y titulares sacados de la Cosmopolitan.
Además, la peli oscila en ciertos momentos hacia el drama un tanto exagerado, rompiendo así el tono ligero y refrescante que tenía la serie.
Quizá lo peor de todo sea la filosofía final que se encierra y que viene a proponer el perdón para hombres rematadamente infieles o que te abandonan sin el menor pudor (véase el caso del enterno novio de Carrie, que personalmente nunca fue de mi agrado)Ante semejante ideología, esta bloguera no puede dejar de preguntarse a dónde fueron a parar la libertad e independiencia para las mujeres que se defendía en la serie original.
Creo que en esta ocasión mi amigo Raúl es de la misma opinión que yo (http://raulsalgadorodriguez.blogspot.com)

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